¿Por qué los alimentos fermentados están cada vez más presentes en nuestra cocina?
Kimchi, miso, tempeh o natto. Puede que algunos de estos nombres ya te resulten familiares, pero ¿sabes qué tienen en común? Todos forman parte de una tradición gastronómica milenaria que ha encontrado un nuevo espacio en nuestras cocinas. Y no es casualidad: los alimentos fermentados asiáticos ofrecen sabores sorprendentes, nuevas texturas y muchas posibilidades para transformar recetas cotidianas.
Con noviembre llegan los días más fríos, las ganas de preparar platos calientes y ese momento del año en el que volvemos a disfrutar de sopas, guisos y recetas reconfortantes. Es también una buena ocasión para descubrir ingredientes que llevan siglos formando parte de la alimentación en países como Japón, Corea, China o Indonesia.
Pero ¿qué son exactamente los alimentos fermentados? ¿Por qué despiertan tanto interés? ¿Y cómo podemos utilizarlos sin necesidad de dominar la cocina asiática?
En Wanmei Market te lo contamos.
¿Qué son los alimentos fermentados y por qué están ganando popularidad?
La fermentación es un proceso natural en el que microorganismos, como bacterias, levaduras y hongos, transforman determinados componentes de los alimentos.
Aunque pueda parecer una técnica moderna por la atención que recibe actualmente, lo cierto es que se utiliza desde hace miles de años para conservar alimentos y desarrollar nuevos sabores.
En Asia, la fermentación tiene un papel fundamental en numerosas tradiciones culinarias. Gracias a ella se elaboran ingredientes tan conocidos como la salsa de soja, el miso o el kimchi.
¿Y por qué están despertando tanto interés?
Por una combinación de factores:
- Sabores más complejos: la fermentación desarrolla matices ácidos, salados e intensos, especialmente relacionados con el umami.
- Nuevas posibilidades culinarias: muchos fermentados funcionan como condimentos, acompañamientos o ingredientes principales.
- Interés por la alimentación: algunos alimentos fermentados contienen microorganismos vivos, aunque no todos son probióticos ni ofrecen los mismos beneficios.
- Tradición gastronómica: permiten descubrir técnicas y recetas que forman parte de la identidad culinaria de diferentes países asiáticos.
Lo mejor es que no necesitas preparar elaboraciones complicadas para empezar a utilizarlos.
Kimchi: el fermentado coreano que transforma cualquier plato
Si hay un alimento fermentado que ha ganado protagonismo fuera de Asia, ese es el kimchi.
Originario de Corea, se elabora tradicionalmente con col china y otros vegetales, que se sazonan con ingredientes como ajo, jengibre, chile coreano y sal antes de pasar por un proceso de fermentación láctica.
El resultado es una combinación de sabores picantes, ácidos y profundamente aromáticos.
En Corea, el kimchi es mucho más que una guarnición: forma parte de la alimentación cotidiana y acompaña una gran variedad de comidas.
¿Cómo incorporar el kimchi a tus recetas?
Aunque puedes comerlo directamente como acompañamiento, también resulta muy versátil en la cocina.
Tres ideas para empezar:
- Arroz salteado con kimchi: añade kimchi troceado a un arroz salteado con verduras y termina con un huevo a la plancha.
- Tostadas con kimchi: combínalo con aguacate, huevo o tofu para preparar un desayuno diferente.
- Sopa coreana de kimchi: utiliza kimchi, tofu, caldo y verduras para elaborar una sopa caliente, perfecta para noviembre.
Un consejo: si buscas conservar los microorganismos vivos presentes en determinados kimchis no pasteurizados, consúmelos sin calentarlos. El calor puede inactivarlos, aunque el producto seguirá aportando su sabor característico.
Miso: el ingrediente japonés que aporta profundidad a tus recetas
El miso es uno de los grandes protagonistas de la gastronomía japonesa.
Se trata de una pasta fermentada que se elabora habitualmente con soja, sal y koji, un cultivo de Aspergillus oryzae. Según la variedad, también puede incorporar arroz o cebada.
Durante su elaboración, las enzimas y los microorganismos intervienen en la transformación de sus ingredientes, dando lugar a una pasta de sabor intenso y rico en umami.
Existen diferentes tipos de miso, desde variedades suaves y ligeramente dulces hasta otras más oscuras, saladas y de sabor profundo.
Mucho más que sopa de miso
Aunque probablemente lo conozcas por la tradicional sopa japonesa, este ingrediente tiene muchas más aplicaciones.
Puedes utilizarlo para:
- Preparar aliños mezclándolo con aceite de sésamo, vinagre de arroz y un poco de agua.
- Marinar tofu, pescado o verduras antes de cocinarlos.
- Dar profundidad a cremas de calabaza, zanahoria o setas.
- Elaborar salsas para acompañar fideos o platos de arroz.
Una idea para noviembre: prepara una crema de calabaza y añade una pequeña cantidad de miso al final de la cocción. Conseguirás un sabor más profundo y una receta de temporada con un toque japonés.
Recuerda probar antes de añadir más sal, ya que el miso suele tener un contenido elevado de sodio.
Tempeh: una alternativa vegetal con mucha tradición
El tempeh es un alimento originario de Indonesia que se elabora tradicionalmente a partir de soja cocida y fermentada mediante un cultivo de hongos del género Rhizopus.
A diferencia del tofu, que se obtiene mediante la coagulación de la bebida de soja, el tempeh conserva los granos unidos en una estructura compacta.
Su textura es firme y su sabor tiene matices que recuerdan a los frutos secos.
Además, es una fuente de proteínas vegetales, por lo que resulta interesante para quienes buscan incorporar más legumbres a su alimentación.
¿Cómo cocinar tempeh en casa?
Una de sus principales ventajas es que admite numerosas preparaciones.
Tempeh salteado con verduras y salsa de soja
Corta el tempeh en dados o tiras, dóralo en una sartén y añade verduras como brócoli, zanahoria, pimiento o setas.
Después, incorpora una salsa preparada con soja, jengibre, ajo y un poco de aceite de sésamo.
Acompáñalo con arroz y tendrás un plato completo, sabroso y fácil de preparar.
También puedes marinarlo y cocinarlo al horno, añadirlo a curris o utilizarlo como ingrediente principal de un bol de arroz.
Natto: el fermentado japonés que no deja indiferente
Si hablamos de alimentos fermentados asiáticos, hay uno que merece una mención especial: el natto.
Este alimento tradicional japonés se elabora mediante la fermentación de soja cocida con la bacteria Bacillus subtilis var. natto.
Su principal particularidad es su textura pegajosa y filamentosa, acompañada de un aroma y un sabor muy característicos.
Es uno de esos ingredientes que suelen despertar curiosidad entre quienes se acercan por primera vez a la gastronomía japonesa.
En Japón se consume habitualmente durante el desayuno, acompañado de arroz.
¿Cómo probar el natto por primera vez?
Si nunca lo has comido, puedes empezar con una preparación sencilla.
Coloca una pequeña cantidad de natto sobre un bol de arroz caliente y acompáñalo con cebolleta picada, salsa de soja o mostaza japonesa.
También puedes combinarlo con alga nori o incorporarlo a preparaciones frías con verduras.
Su textura puede resultar sorprendente al principio, pero precisamente ahí reside parte de su personalidad gastronómica.
Otros alimentos fermentados asiáticos que merece la pena conocer
El kimchi, el miso, el tempeh y el natto son solo algunos ejemplos. Pero la fermentación está presente en muchos otros ingredientes habituales de la cocina asiática.
Salsa de soja
Se obtiene tradicionalmente mediante la fermentación de soja y, en muchas variedades, trigo.
Es uno de los condimentos más conocidos y se utiliza para aportar sabor a arroces, fideos, marinados y salteados.
Gochujang
Esta pasta coreana combina ingredientes como chile rojo, arroz glutinoso, soja fermentada y sal.
Su sabor es picante, ligeramente dulce y muy intenso. Resulta ideal para preparar salsas, marinados y platos de inspiración coreana.
Doubanjiang
Es una pasta fermentada de origen chino, especialmente asociada a la cocina de Sichuan.
Se elabora con habas fermentadas y, en muchas variedades, chile. Se utiliza como base aromática de platos salteados, guisos y recetas picantes.
Verduras encurtidas y fermentadas
En diferentes regiones de Asia encontramos verduras sometidas a procesos de fermentación, como ciertas variedades de mostaza china fermentada.
Se utilizan para acompañar platos de arroz, enriquecer sopas o aportar un contraste ácido a recetas más contundentes.
Es importante recordar que no todos los encurtidos son fermentados: algunos se conservan directamente en vinagre.
Cómo empezar a cocinar con alimentos fermentados asiáticos este noviembre
Si te apetece descubrir estos ingredientes, no necesitas transformar por completo tu despensa.
Puedes empezar incorporando uno o dos productos a recetas que ya preparas habitualmente.
Por ejemplo, utiliza miso para enriquecer una crema de verduras, añade kimchi a un arroz salteado o prepara un bol de tempeh con verduras.
También puedes aprovechar una tarde de noviembre para organizar varias comidas de la semana y dejar preparados algunos ingredientes.
En nuestro artículo sobre batch cooking asiático: cinco bases para preparar los táperes de la semana encontrarás ideas para organizar tus menús y ahorrar tiempo en la cocina.
Y si buscas inspiración para los días en los que no tienes demasiado tiempo, puedes descubrir nuestras siete cenas asiáticas rápidas para preparar entre semana, con propuestas fáciles para disfrutar de nuevos sabores sin complicaciones.
Tres consejos antes de empezar
1. Empieza con pequeñas cantidades.
Algunos fermentados tienen sabores intensos. Añádelos poco a poco y ajusta las cantidades a tu gusto.
2. Revisa las indicaciones de conservación.
No todos los productos fermentados se conservan igual. Algunos necesitan refrigeración, mientras que otros pueden almacenarse a temperatura ambiente antes de abrirse.
3. Combínalos con ingredientes que ya conoces.
Arroz, verduras, huevos, fideos o legumbres son excelentes compañeros para introducir nuevos sabores sin complicar tus recetas.
Descubre una nueva forma de dar sabor a tus platos
Los alimentos fermentados forman parte de la historia gastronómica de Asia y demuestran cómo una técnica tradicional puede seguir teniendo mucho que aportar a la cocina actual.
Desde la intensidad del kimchi hasta la suavidad de algunas variedades de miso, pasando por la textura del tempeh o el carácter del natto, cada ingrediente ofrece una manera diferente de descubrir nuevos sabores.
Y noviembre, con sus días más fríos y sus recetas reconfortantes, es un buen momento para empezar a experimentar.
En Wanmei Market te invitamos a descubrir la riqueza de la gastronomía asiática y a explorar nuevos ingredientes para dar un toque diferente a tus recetas de siempre.
Porque, a veces, basta con añadir un solo ingrediente para descubrir una forma completamente nueva de disfrutar de la cocina.
